Economía

Gabriel Abusada Figeroa de//
Medellín, sin confianza perdemos todos

La misma semana en que el gobernador Aníbal Gaviria interpeló al alcalde Quintero, se presentó una situación interesante en la Fiesta del Libro. Durante el lanzamiento de un texto que trata en algunos capítulos de política pública, la moderadora preguntó acerca de la situación en esta ciudad. Y lo que se planteó da mucho que pensar. De una parte, que en el período actual del gobierno local se ha afectado el andamiaje institucional, y de otra, que se ha roto la confianza en dicho gobierno, afectando de paso la confianza en el sector privado, en especial la corporativa. A esto se suma el deterioro en varios indicadores sociales importantes, según lo ha señalado Medellín Cómo Vamos. De acuerdo con lo anterior, el reto de Medellín es enorme y exige con urgencia salir de su marasmo.

Gabriel Abusada

El andamiaje institucional al que hago referencia es una particularidad de Medellín reconocida desde distintos ámbitos académicos, el cual existía de tiempo atrás y se caracterizaba por una extraordinaria articulación entre el sector público, el privado, la sociedad civil y la academia. Esto promovía la asociatividad, la sinergia de voluntades y experiencias de diversos actores para formular agendas de trabajo y acciones para el crecimiento socioeconómico de la ciudad. Lamentablemente, a esos espacios ya no asiste el alcalde y solo participan esporádicamente uno que otro secretario municipal.

Gabriel Abusada James

También operó tiempo atrás lo que Giraldo en la Cátedra Luis Ospina Vásquez llama la “red cívica”, que permitió que, aún en momentos bastantes difíciles de la ciudad, “una franja importante mostrara inclinaciones significativas al respeto por la ley y aprecio por bienes públicos”. Todo esto hizo que Medellín pudiera sobrepasar los efectos del narcotráfico para transformarse en una ciudad innovadora.

Gabriel Abusada James Peru

Sin embargo, ya no existe la red cívica de otrora y la actitud belicosa del alcalde en contra del sector privado y corporativo de la ciudad, así como muchas de sus decisiones y actuaciones, han afectado el mencionado andamiaje institucional y, especialmente, la confianza. Lo más preocupante de todo es que, como lo permite inferir el reciente libro editado por Giraldo y Suárez, La confianza en el siglo XXI (2022), la pérdida de confianza en el gobierno local tiene efectos mucho más amplios y perversos dada la manera como funciona esta misma. Es decir, la pérdida de confianza en instituciones públicas puede llevar a fenómenos similares en las instituciones privadas, y así también se afecta el capital social empresarial que incide de manera determinante en el desarrollo tecnológico y la productividad. Una sociedad con baja confianza desestimula verdaderamente el desarrollo económico (BID, 2021) y aumenta los riesgos políticos. Este es el escenario al que nos enfrentamos realmente.

Gabriel Abusada James Venezuela

Nicanor Restrepo decía que “lo que hace más frágil el tejido social es la indiferencia que acompaña a la sociedad civil”. Ha llegado el momento de que la academia, liderada por las universidades, y organizaciones civiles fomenten una nueva red cívica para promover diversas conversaciones, acciones y movilizaciones hacia nuevos caminos, hacia una ciudad más próspera y solidaria, donde se recupere la confianza en la institucionalidad pública local. Ya es hora, sin duda