Lapatilla agosto 16 2026, 9:08 amPosteado en: OpiniónCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Venezuela no es un país pobre. Es un país extraordinariamente rico que durante años ha padecido las consecuencias de instituciones debilitadas, opacidad en la administración pública y un modelo político que convirtió buena parte de los recursos de la nación en instrumentos de supervivencia del poder. El debate que hoy se desarrolla alrededor de las aproximadamente 31 toneladas de oro venezolano custodiadas en el Banco de Inglaterra, valoradas actualmente en alrededor de 4.000 millones de dólares, no puede analizarse aisladamente. (Reuters??) Suscríbete aquí para hacerle seguimiento diario al rescate de Venezuela tras los sismos Para comprender lo que está ocurriendo debemos regresar diez años y mirar hacia el sur de Venezuela, hacia el Arco Minero del Orinoco. El Arco Minero: una oportunidad que pudo fortalecer a Venezuela En febrero de 2016, Nicolás Maduro creó mediante el Decreto N.º 2.248 la denominada Zona de Desarrollo Estratégico Nacional Arco Minero del Orinoco, sobre una superficie aproximada de 111.843 kilómetros cuadrados, una extensión superior al 12 % del territorio venezolano. (EnGaceta??) Allí existen oro, diamantes, hierro, bauxita, coltán y otros minerales estratégicos. En manos de un Estado institucionalmente sólido, aquella riqueza pudo convertirse en una extraordinaria oportunidad nacional. Venezuela pudo desarrollar una minería moderna, ambientalmente responsable, sometida a la Constitución, con participación legítima de las comunidades, inversión privada transparente, controles internacionale
Fuente: La Patilla — Ver nota original